Durante el embarazo se producen cambios en la piel. Uno de los más comunes es que se vuelve más grasa. Descubre por qué sucede.

Como bien hemos mencionado en otras ocasiones, los cambios del embarazo no sólo son internos, pues el vientre se expande para dar cabida al feto que crece durante 40 semanas si no que las hormonas que actúan para que la gestación sea posible también manifiestan su lado menos grato a través de la piel.

En el caso de la piel y en concreto la cara, las hormonas que ahora presentan un mayor nivel en el organismo femenino provocan que la mamá tenga la piel más grasa, por lo que es totalmente normal que las espinillas aparezcan desde el principio.

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En otros casos las futuras mamás cuenta que su piel era muy seca y agradecen que durante la gestación su piel se vuelva más hidratada y tersa y en otros casos la piel que antes era grasa se ha resecado y está más tirante.

Como todo, el embarazo tiene sus inconvenientes y ventajas, para muchas mujeres los síntomas serán más acusados y en otros pasarán desapercibidos, puedes pasar de una piel grasa a una seca o tener una piel seca y pasar a notarla como piel de melocotón.

¿Por qué ocurre?

Durante el embarazo las hormonas depositan más cantidad de agua lo que provoca una piel más firme, algunas arrugas que antes se notaban se vuelven menos notables y la irrigación sanguínea provoca que desaparezcan las impurezas o las espinillas.

En el lado contrario las glándulas sebáceas y del sudor aumenta su actividad por lo que pueden aparecer espinillas o acné y empeorar su presencia.

Si quieres cuidarte la piel sobre todo de la cara, no apliques cualquier producto cosmético, pues pueden provocar alergias que son más propensas durante la gestación, infórmate de lo que puedes aplicarte para evitar las impurezas o en caso contrario hidratar la piel.

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