triple-testDurante el embarazo se realizan varios análisis o exámenes encargados de detectar alguna patología en el futuro bebé y así dar a conocer los riesgos que existe de padecer una de las cromosomopatía más frecuentes.

El triple screening o triple test se realiza en el primer trimestre del embarazo para detectar cualquier anomalía en el feto, es una prueba no concluyente pero  mide el índice de riesgo de padecer patologías como la trisomía 21 (Síndrome de Down), trisomía 18 (Síndrome de Edwards) y algunos defectos del tubo neural.

La técnica del triple test consiste en extraer sangre a la madre para analizarla, no es invasiva porque no hay que penetrar en el útero por lo que consiste en una simple intervención sin riesgo para el feto o la madre.

Triple screening: ¿En qué consiste?

La prueba del triple screening se realiza durante las semanas 10 y 13 de embarazo aunque los resultados más concluyentes se obtienen durante la semana 11 o 12 siendo la sensibilidad entre un 85% y 90%.

No obstante es una prueba que puede realizarse hasta la semana 20 de embarazo aunque arroje resultados menos fiables; es apta igualmente.

El objetivo principal es conocer de antemano cualquier patología del feto sobretodo en mujeres mayores de 35 años, por lo que esta prueba solo se realiza a ciertas mujeres que hayan presentado:

  • Abortos espontáneos, hijos nacidos muertos o con malformaciones.
  • Mujeres mayores de 35 años.
  • Antecedentes de familiares con Síndrome de Down.
  • Antecedentes de embarazos con anomalías cromosómicas.

Al realizar el análisis de sangre se requiere analizar tres marcadores bioquímicos presentes en la sangre de la futura madre por eso el nombre que se le ha asignado a la prueba de triple screening o triple test.

Dichos marcadores bioquímicos son:

  • PAPP-A (alfa-fetoproteína, proteína producida por el feto).
  • Eeta-HCG libre (gonadotropina coriónica humana, la hormona de embarazo, producida por la placenta).
  • Estriol libre (estrógeno producido por el feto y la placenta)

Los valores bioquímicos que arrojen los resultados de la prueba deben cruzarse con los datos procedentes de la medición de la traslucencia nucal del feto determinada por ecografía y se sopesan en función de datos demográficos (edad de la madre, raza, peso, enfermedades…) dando un valor de control que mide las posibilidades que existen de que el feto tenga una anomalía.

Cuando el valor es menor a 270,  se recomienda realizar exámenes más específicos como una amniocentesis o una biopsia corial para descartar o confirmar el riesgo de alguna patología.

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